
Inanna habló:
"Lo que te diga,
Que el cantor lo teja en la canción.
Lo que te diga,
Que fluya del oído a la boca,
Que pase del viejo al joven:
Mi vulva, el cuerno,
La Barca del Cielo,
Está llena de ansiedad como la joven luna.
Mi tierra sin labrar está barbechada.
En cuanto a mí, Inanna,
¿Quién va a arar mi vulva?
¿Quién va a arar mi campo elevado?
¿Quién va a arar mi tierra húmeda?
En cuanto a mí, mujer joven,
¿Quién va a arar mi vulva?
¿Quién va a estacionar al buey allí?
¿Quién va a arar mi vulva?"
Dumuzi respondió:
"Gran Señora, el rey va a arar tu vulva.
Yo, Dumuzi, el Rey, voy a arar tu vulva".
Inanna:
"Entonces ara mi vulva, hombre de mi corazón.
Ara mi vulva".
En el regazo del rey se levantaba el cedro.
Las plantas crecían altas a su lado.
Los granos crecían altos a su lado.
Los jardines florecían exuberantes.
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"Inanna y Dumuzi (Sumeria, circa 1775 a.C.)". Versión de Elsa Cross. En Francisco Segovia, Adrián Muñoz y Juan Carlos Calvillo (eds). Primer amor. México: El Colegio de México, 2024.
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